Se han extendido en el periódico las imágenes que no son obra de reporteros gráficos que trabajen bajo los principios éticos del periodismo

Cada vez se publican más fotos en EL PAÍS que no han sido tomadas por fotógrafos que trabajen bajo los principios del periodismo. Al principio eran imágenes imposibles de conseguir de otro modo, como en aquellos sucesos donde solo existen las captadas por testigos con el móvil. Sin embargo, poco a poco, el periódico ha aceptado que empresas, marcas, partidos políticos, artistas e instituciones cuelen sus instantáneas, en las que el control de su imagen prevalece sobre la información. Las expresiones que se escriben en los pies de foto para estos casos, como pool, foto cedida, por cortesía, “en una imagen de...”, son eufemismos que ocultan que ningún fotógrafo del periódico (o de una a...

gencia de noticias) fue al lugar de los hechos o, aún peor, que no se le permitió hacer su trabajo.

El redactor jefe de Fotografía, Moeh Atitar, afirma que esta última es una situación cada vez más frecuente: “No es que no queramos o no podamos ir, que también sucede; es que no tenemos la opción de estar”. Un ejemplo reciente ha sido el concierto de Radiohead del 4 de noviembre en Madrid, una rara vez en la que se detalló lo ocurrido en el pie de foto de la crónica: “Thom Yorke (...), en una imagen proporcionada por el grupo, ya que no dejó entrar a fotógrafos de medios”.