La crisis de la vivienda y el empleo inestable fuerzan a las nuevas generaciones a redefinir su concepto de prosperidad económica y laboral. Se muestran menos materialistas y prefieren enfocarse en el tiempo libre, la salud, la cultura y los viajes
“Le voy a dar una oportunidad a mi primer empleo”. “Trabajo para vivir, no vivo para trabajar”. “¿De qué sirve ganar dinero si no hay tiempo para gastarlo?”. “Quiero hacer algo que tenga sentido y ser dueño de mi tiempo”. Seguramente habrá oído repetidamente alguna de estas frases o todas ellas. Circulan como la pólvora por las redes sociales y son la declaración de intenciones de una generación que siente que el sueño de éxito que les inculcaron sus padres no va con ellos. Con empleos precarios y
ttps://elpais.com/economia/2025-10-26/el-circuito-cerrado-que-atrapa-a-los-jovenes-en-la-vivienda-gastan-mas-en-alquiler-ahorran-menos-y-heredan-tarde.html" data-link-track-dtm="">unas dificultades históricas para acceder a la vivienda, los jóvenes se ven abocados a reinventar el concepto de progreso, a construirlo a su medida. Llega la nueva prosperidad. Una de las tendencias más destacadas del año, según el informe Trend or Hype 2025 de Publicis, que sostiene que el bienestar es el paradigma social moderno. “La nueva prosperidad implica una redefinición del concepto tradicional de éxito, que se está dejando de asociar únicamente con el crecimiento económico o la acumulación de bienes materiales. Ahora, se entiende cada vez más como la capacidad de disfrutar de bienestar, tiempo libre, salud, equilibrio y satisfacción personal”.






