Veinteañeros y treintañeros abrazan la espiritualidad como respuesta a la precariedad y a la falta de expectativas
“¿Por qué si conozco las cosas que ha normalizado esta sociedad y que me perjudican, como el abuso de las redes, el scroll infinito, la comparación constante o el estrés, me cuesta tanto dejarlas atrás y avanzar en mi camino espiritual?”, pregunta un joven a Pablo D’Ors. “Porque somos gilipollas”, responde rotundo el sacerdote. “Porque la falta de confianza nos hace temer l...
o desconocido y porque tenemos apego por nuestra vida pasada, aunque esté llena de infelicidad o sufrimiento, como le pasa a los israelitas en su éxodo”, resume.
—¿Cómo perdemos el miedo?— Se cuestiona otra veinteañera entre lágrimas.
—Confiando.






