Faltan medicamentos, material para cirugías y equipos para diagnosticar. Las organizaciones humanitarias y las agencias de Naciones Unidas piden a Israel facilitar la entrada de suministros médicos y la evacuación de pacientes críticos

El alto el fuego en Gaza acordado hace un mes por Israel y Hamás no ha logrado que Mohammed al Zuhairi, de 78 años, pueda conseguir los medicamentos para tratar su asma crónica. “Ni siquiera el inhalador que utilizaba está disponible en Gaza. Me dan analgésicos, pero no un tratamiento real”, dice este hombre, padre de cinco hijos y abuelo de 30 nietos —dos de ellos murieron durante la guerra-, que tuvo que desplazarse de Tal al Zaatar, al norte, hasta el centro de Gaza. Las autoridades sanitarias han informado de que los medicamentos para esta enfermedad pulmonar, y muchas otras más, siguen sin estar disponibles.

Al Zuhairi, tampoco ha recibido una tienda de campaña, lonas impermeables o cesta de alimentos recientemente, pese a que el invierno está llegando y el estado de una persona asmática empeora con el frío y si no come adecuadamente. “Solo encuentro algo de comida en un comedor social cercano”, afirma. En unos días, su hijo Iyad, de 44 años, va a ser padre. “Esperábamos una mejora en nuestras condiciones de vida, pero nada ha cambiado”, lamenta.