José Precedo no había sugerido que revelaría el nombre de la fuente inicial. Dijo lo contrario: que no lo haría

El verbo “amenazar” y el sustantivo “amenaza” se profieren a menudo con la intención de parar los pies a quien avisa de algo: ¿Me está usted amenazando? Esa acusación asusta, sobre todo cuando quien había hablado no pretendía conminación alguna: No, por supuesto que yo no pretendía amenazarle, señor. Cómo voy a hacerlo si puede constituir un delito recogido en el artículo 169 y siguientes del Código Penal. ...

La amenaza, según el Diccionario panhispánico del español jurídico, es el anuncio dirigido a otro acerca de un mal con entidad suficiente para infundirle temor. Un mal que el propio autor de la intimidación puede causar.

De acuerdo. Entonces, ¿qué podía temer Andrés Martínez Arrieta, el presidente del tribunal que juzga al fiscal Álvaro García Ortiz, al escuchar la declaración como testigo del periodista José Precedo, de elDiario.es?

Veamos el diálogo en ese punto: