La última edición de ‘Operación Triunfo’ ha sorprendido a los fans por su jurado: ni rastro de esas figuras duras e imprevisibles que dejaban tantos titulares como llantos
Cada lunes Operación Triunfo plantea un drama ineludible: la valoración del jurado. Casi a medianoche los jueces analizan las actuaciones de los concursantes para decirles aquello de “cruza la pasarela” o “te proponemos para abandonar la academia”. Desde que el formato comenzó hace 24 años, este momento, temido por los concursantes y ansiado por el público, se ha convertido en el más polémico de la galas. Las ediciones más memorables han contado siempre con la figura del juez sin pelos en la lengua que sorprendía con sus formas tajantes y hacía que mereciese la pena trasnochar tanto. Al menos hasta ahora, porque OT25 está rompiendo esquemas.
Los síes y los noes se siguen repartiendo, pero ya no hay ni atisbo de la dureza de antes. Las críticas se hacen con buenas palabras y siempre desde el respeto. ¿Es esto un oasis en la televisión o aquellos jueces severos son ya cosa del pasado? Tinet Rubira, director del programa que ahora se emite por Prime Video, defiende que este nuevo jurado se explica dentro de un gran cambio de paradigma en la televisión. “Es el signo de los tiempos. La brusquedad de antes ya no se entiende y ahora se habla siempre desde el respeto. Afortunadamente todos hemos mejorado como sociedad y como personas. Si algo hemos hecho bien para mantenernos estos 24 años es evolucionar constantemente para reflejar la sociedad de cada momento. Ahora se busca más un jurado con experiencia propia que ayude y asesore a los concursantes. Ya no los vemos tanto como esos jueces implacables que buscaban un titular o hacerles un daño gratuito”, cuenta.






