La compañía estadounidense ha alcanzado la categoría de ‘unicornio’. Quiere plantar cara a los grandes medios, aunque su modelo de negocio aún es muy endeble
Imagine ser un periodista español que cobra 1.500 euros al mes, salario medio en la profesión, y le dicen que hay una plataforma llamada Substack, recién valorada en 1.100 millones de dólares, en la que algunos colegas suyos se embolsan más de un millón de dólares al año por escribir newsletters. ¿No le darían ganas de hacer un artículo sobre ello?...
Substack nació en San Francisco en 2017. La fundaron Chris Best, Hamish McKenzie, y Jairaj Sethi, dos de ellos ingenieros y un periodista (Mckenzie) experto en el sector tecnológico. La plataforma actúa de intermediario entre autores y lectores mediante boletines enviados al correo electrónico. Hay unas newsletters de pago y otras gratis, depende del autor. Substack se queda con un 10% de comisión. La plataforma, además, tiene un modo de funcionamiento y unas funciones que, en versión menos agresiva, recuerdan a X. Actualmente tiene más de cinco millones de suscriptores de pago y se estima que genera unos 45 millones de dólares anuales. En julio cerró una ronda de financiación de 100 millones de dólares en la que alcanzó la categoría de unicornio.







