Santa María la Antigua, construida en el siglo XIII, está en medio de un descampado, en el distrito de Carabanchel

La torre de la Ermita de Santa María la Antigua es bien alta, mide más de 20 metros, pero uno ya puede dar vueltas y vueltas mirando al horizonte por el distrito de Carabanchel que, desde la salida del metro Eugenia de Montijo, no se ve. Tampoco hay rastro de ningún cartel que indique que, a menos de cinco minutos andando desde allí, se encuentra la ermita mudéjar más antigua de Madrid. Está detrás de una valla y en medio de un descampado como si fuera un escombro que alguien ha abandonado sin te...

ner en cuenta su valor. Es martes y varios vecinos peregrinan al cementerio que está a su lado y también hay quien aprovecha el solar que sirve de aparcamiento para arreglar su moto al aire libre, a las puertas de un edificio del siglo XIII declarado Bien de Interés Cultural.

“Está en un no lugar, que dicen los arquitectos y urbanistas”, cuenta Juan García Vicente, miembro de la plataforma Carabanchel, Historia y Patrimonio. “Tiene delante una explanada arrasada donde estaba la cárcel de Carabanchel. Pero allí ahora no hay nada. Una joya del románico mudéjar ahí, alejada de toda vía de comunicación, pues desmerece de todo punto. Si estuviera en otro lugar de Madrid, más en el centro, seguro que estaría más revalorizada”, añade.