En la ofensiva en redes del nuevo alcalde de Nueva York pueden encontrarse cosas que veremos mucho en un futuro
La primera precaución que hay que tomar siempre que se habla de unas elecciones es que no hay dos iguales. El lugar en el que se celebran, el espíritu de la época, la cultura política, tradiciones, e incluso la previsión del tiempo, todo eso influye en una campaña electoral. Dicho esto, la campaña en redes de Zohran Mamdani, parte del movimiento...
que le ha llevado a la alcaldía de Nueva York, va a ser revisada, estudiada e imitada por todo el mundo. Y en ella pueden encontrarse cosas que (esperemos) adaptadas a las idiosincrasias locales y a las circunstancias, veremos mucho en un futuro.
Concreto, sencillo y al grano. En prácticamente todas las piezas de campaña de Mamdani se repiten cuatro medidas concretas que el candidato demócrata presentó como base de su programa electoral: una congelación del precio de los alquileres (más de un millón de viviendas en la ciudad están sometidas a alguna limitación en las rentas), hacer “gratis y más rápidos” los autobuses de la ciudad, un programa municipal de abaratamiento de productos de primera necesidad y guarderías gratuitas.
Lo importante es que nos importe. Uno de los vídeos más potentes de la campaña es uno rodado hace un año, en el Bronx, cuando Mamdani era miembro de la Asamblea Legislativa del Estado de Nueva York. En una esquina del barrio, el entonces diputado, prácticamente desconocido, pregunta a los vecinos (los que se dignan a parar) su opinión sobre las elecciones. En la era del a quién le importa (en la expresión de Dan Sinker), que la gente nos importe lo suficiente para escucharla con una sonrisa puede ser suficiente.













