La organización de la ONU aprueba una guía ética para acotar las aplicaciones comerciales que buscan analizar las emociones, sentimientos y pensamientos de las personas
La Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) ha aprobado hoy por unanimidad en la Conferencia General de Samarcanda (Uzbekistán) un documento en el que hace un llamamiento al uso ético de “la tecnología dedicada a entender el cerebro e interactuar con él”, la neurotecnología. La Unesco considera necesario establecer un marco de actuación antes de que se generalice el uso de estas tecnologías, en tanto que su mal uso entraña “riesgos serios para la privacidad mental”, especialmente para los niños y jóvenes, y puede “exacerbar las desigualdades”.
Si bien la neurotecnología médica está estrictamente regulada, no sucede lo mismo con sus aplicaciones comerciales, que no lo están en absoluto. Esta tecnología está presente en wearables (dispositivos vestibles) de consumo, en los aplicados a los videojuegos, a la productividad laboral, la educación y el aprendizaje o al marketing. El siguiente paso, en el que la industria ya trabaja, son las interfaces neuronales, que conecten el cerebro directamente con la máquina.






