El movimiento amplía la extensa maquinaria mediática afín al primer ministro ultraconservador de cara a unos comicios para los que las encuestas no le son favorables
Cuando el ultraconservador Viktor Orbán fracasó en su intento de revalidar su primer mandato en las elecciones de 2002, sacó la conclusión, entre otras, de que la falta de apoyo mediático había sido fundamental. Desde entonces, ha ido modelando el paisaje mediático húngaro a su favor, para construir una maquinaria de comunicación y propaganda perfectamente engrasada con ayuda de empresarios e inversores afines. El último movimien...
to ocurrió la semana pasada con el anuncio de la compra del tabloide Blikk —el periódico de mayor tirada de Hungría—, junto con otros medios, por parte de un grupo empresarial leal al primer ministro populista.
La operación llega a solo cinco meses de las elecciones parlamentarias previstas para abril de 2026. En ellas, Orbán se enfrenta a la posibilidad de perder por primera vez tras 15 años de mandatos consecutivos. Desde la irrupción en la escena política en febrero de 2024 de Péter Magyar, un disidente de Fidesz, su propio partido, la intención de voto al primer ministro populista ha ido cayendo.






