Las encuestas para las elecciones del 12 de abril dan ventaja a Péter Magyar, un disidente del partido del primer ministro ultraconservador, pero el sistema electoral favorece a Fidesz
Muchos en Hungría —y en Bruselas, Moscú o Washington— contienen la respiración hasta las elecciones legislativas del próximo 12 de abril. El ultraconservador Viktor Orbán se enfrenta por primera vez a la posibilidad real de perder el poder tras cuatro ...
rotundos mandatos consecutivos. Las encuestas dan ventaja al único rival que, hasta ahora, parece capaz de destronarle: Péter Magyar, un disidente de sus propias filas que conoce a fondo la arquitectura interna del régimen moldeado por Orbán. Nadie se atreve, sin embargo, a anticipar el desenlace de los comicios más inciertos de los últimos 16 años.
El sistema electoral favorece estructuralmente a Fidesz, el partido del primer ministro, según sus críticos. Diseñado a medida gracias a sus supermayorías parlamentarias, exige que Magyar no solo gane, sino que supere a Orbán por al menos cinco puntos porcentuales para sumar una mayoría simple. Muchos sondeos en Hungría arrastran un marcado sesgo partidista, pero los cálculos de agregadores como la web Vox Populi o el Poll of Polls de Politico le sitúan entre seis y diez puntos por delante. Un margen inédito. También muy justo.








