El estatuto del becario, con escasas opciones de recibir aval parlamentario, también limita las prácticas extracurriculares, las que más fraude concentran

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha iniciado su intervención tras el Consejo de Ministros de este martes leyendo varias ofertas de prácticas no laborales que ha recopilado su ministerio para ilustrar la necesidad de regular la situación de los becarios: “Ambiente joven, dinámico y con alma, esto es trabajar más de 12 horas”; “café gratis, equipo cercano y mucho espíritu de colaboración, esto es que no pagan”; “salario no disponible, otros que tampoco pagan”. Con el fin de aliviar esos niveles de precariedad en las prácticas, el Consejo de Ministros ha aprobado en primera ronda el anteproyecto de ley del estatuto del becario, la norma con la que el Ministerio de Trabajo espera evitar este tipo de situaciones. La norma necesita un aval parlamentario que se antoja dificilísimo.

El estatuto propone acotar a un máximo de 480 horas (la mitad que ahora) las prácticas extracurriculares por alumno, figura en la que se concentra el fraude al no estar directamente vinculadas con la formación. También castigos que penalicen los incumplimientos más graves con hasta 225.000 euros y la obligación de que las empresas cubran los gastos del estudiante, como el transporte al lugar en el que desarrolle las prácticas o la alimentación. Esta compensación no se aplica a los becarios con nómina y, además, la normativa no obliga a retribuir al becario.