El Consejo de Ministros ha dado una aprobación inicial a la norma, que tendrá que volver al gabinete y después recibir un aval del Parlamento que se presenta complicado
El Consejo de Ministros de este martes ha aprobado en primera lectura el estatuto del becario, una norma que llevaba casi dos años y medio en el cajón del Gobierno. En junio de 2023 fue presentado el acuerdo con los sindicatos, rechazado por la patronal, los rectores y entonces incluso por la parte socialista del Gobierno. Según viene subrayando el Ministerio de Trabajo, el texto aprobado hoy respeta lo sustancial del pacto con las centrales. Estas son las principales claves de esta nueva normativa, con muy pocas opciones de ser validada en el Congreso.
De momento es un anteproyecto de ley que busca enmendar la precariedad que sufren muchos estudiantes en prácticas. Los dos cambios más transformadores que plantea son: reducir a la mitad el máximo de prácticas extracurriculares, a 480 horas, de manera que esos periodos ajenos a los créditos formativos no se alarguen más de la cuenta; y compensar los gastos de los estudiantes que no perciban una nómina. La empresa o entidad pública que acoja al becario tendrá que abonarle los gastos de desplazamiento o manutención.






