Una de las víctimas relata los abusos sexuales “con fines sanadores” que el líder cometió contra ella de los 12 a los 17 años y confirma la mediación de varias de las procesadas en los encuentros íntimos con menores

En tres horas de relato, C.L., exintegrante de la secta de La Chaparra de Vistabella (Castellón) y su hija S.L, hoy mayor de edad y afincada en la masía a los pocos días de nacer, han narrado su vida y los abusos sexuales sufridos en el grupo sectario, en

file-de-53-testigos-y-10-peritos-arranca-en-castellon-el-macrojuicio-de-la-secta-sexual-del-tio-toni.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2025-11-01/trece-sesiones-y-un-desfile-de-53-testigos-y-10-peritos-arranca-en-castellon-el-macrojuicio-de-la-secta-sexual-del-tio-toni.html" data-link-track-dtm="">la primera sesión del juicio que acoge la Audiencia Provincial de Castellón. Ambos han reconocido la implicación de varias de las seis procesadas en estos delitos, por los que se sientan en el banquillo.

Tres horas para condensar años de abusos sexuales bajo fines sanadores; de control, extorsión, “machaque psicológico”, castigos y desprecios hacia quienes no obedecieran; de donaciones económicas sin retorno y de manipulaciones sobre las que el líder, al que llamaban el tío Toni, fallecido en prisión hace tres años, consolidó a golpe de dogma, en este búnker a ocho kilómetros del pueblo castellonense, un “grupo pseudoreligioso y sectario” ―recalca la fiscalía― con una misión: salvar, y sanar, a la humanidad a través de ritos esotéricos y prácticas sexuales. La secta cayó en mayo de 2022 tras un amplio operativo policial.