Las acusaciones defienden también la implicación en los delitos de la jerarquía que rodeaba al líder de la secta de La Chaparra y destacan su perfil “perverso”: “Programó víctimas para la sumisión sexual”
En su informe final, que ha desgranado durante casi tres horas de relato ininterrumpido, el fiscal del juicio contra la secta sexual de La Chaparra, que acoge desde hace mes y medio la Audiencia Provincial de Castellón, ha sido tajante: “Antonio Garrigós (el líder, conocido como el tío Toni) era un depredador sexual sin escrúpulos” que no habría podido cometer esta “depredación” sin el “grupo de mujeres que participó o posibilitó estos actos aberrantes” contra menores.
Ha dejado claro que, fallecido el líder ―fue hallado muerto en su celda tras ser detenido en la redada que desarticuló La Chaparra en el pueblo castellonense de Vistabella― la responsabilidad recae en ese círculo próximo y necesario que integran los seis acusados. Un hombre y cinco mujeres ―entre ellos la pareja y la nuera del gurú― procesados por su implicación, bien como “autores directos, coautores o cooperadores necesarios”, en varios delitos de abusos sexuales continuados, entre ellos contra menores, en la masía de Vistabella, y para quienes el ministerio público ha clamado una sentencia condenatoria.






