Christof Loy convierte ‘El mandarín maravilloso’ y ‘El castillo de Barbazul’ en un díptico escénico tan austero como irregular, mientras que Gustavo Gimeno realza desde el foso la maravillosa música del compositor húngaro

“Se alza el telón de nuestros párpados: / ¿Dónde está el escenario, dentro o fuera, / damas y caballeros?” En estos versos del prólogo de El castillo de Barbazul, recitado en húngaro y muchas veces suprimido, se condensa la clave simbolista del díptico escénico de Béla Bartók concebido por el régisseur Christof Loy. Esta coproducción, estrenada con éxito en la Ópera de Basilea en 2022, fue recibid...

a con algunos abucheos el pasado domingo 2 de noviembre en el Teatro Real.

El emparejamiento de la única ópera del compositor húngaro, escrita en 1911, con su ballet El mandarín maravilloso, compuesto entre 1918 y 1919 y completado cinco años más tarde, no constituye una novedad. Conviene recordar que el controvertido estreno absoluto de esta pantomima danzada, celebrado en Colonia en 1926 y censurado tras su tercera representación por el entonces alcalde Konrad Adenauer debido a su contenido violento y sexual explícito, fue precedido en esa ocasión por El castillo de Barbazul.