El conocido como banco malo entrará en disolución en 2027 con una cartera de 6.000 millones de activos inmobiliarios y créditos por vender

La factura de Sareb va a salir cara al contribuyente. La Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria entrará en disolución en 2027, ya que no existe la intención del Gobierno de alargar la vida al conocido como banco malo, confirman fuentes del Ministerio de Economía a este diario. Pero habrá dos consecuencias: la primera, que el Estado asumirá un agujero de 16.500 millones de euros, por la deuda de esta entidad a pagar a los tenedores de los bonos con aval del Tesoro y, además, Sareb deberá seguir funcionando en un periodo final desde 2027 -en liquidación- con alrededor de 6.000 millones de activos inmobiliarios y financieros que no haya dado tiempo a vender o traspasar a terceros, según se calcula desde el sector.

Para entender la particularidad del banco malo y de su liquidación hay que viajar al 2012. A finales de ese año se creó Sareb, que adquirió 50.781 millones de euros en activos tóxicos procedentes de las cajas de ahorro con problemas por el estallido de la burbuja inmobiliaria, para lo que se endeudó en la misma cantidad a través del lanzamiento de bonos avalados por el Estado. Se le dio una vida útil de 15 años en los que tenía que liquidar esa cartera mediante ventas a terceros. Pero si en esos tres lustros no era capaz de traspasar los 50.781 millones en activos y devolver la deuda, ¿qué ocurriría? Al final sucederá el peor escenario posible, que el Tesoro tendrá que pagar a los bonistas la diferencia con lo que no se consiga recaudar, una cifra que actualmente se sitúa en unos 16.464 millones de patrimonio neto negativo, un montante que según Economía es la mejor fórmula para estimar el impacto en el aval del Estado.