Picoteamos información en las redes al igual que antes comíamos a deshoras y, lo que es peor, nos conformamos con contenidos ultraprocesados

“Mantén las piernas muy rectas para que lo primero que entre en el agua sean tus pies”. Saltar en una cascada de agua en plena selva de Hawái a los 19 años fue la mala idea que cambió la vida a la bioquímica francesa Jessie Inchauspé. Sus vértebras sufrieron una compresión en cadena y sólo recuperó la movilidad tras someterse a una complicada operación quirúrgica. Aquel accidente marcó su propósito vital: cuidar de la salud propia y ajena. Lideró una investigación sobre

-bueno-consumir-respuesta-tajante-0-gramos.html" data-link-track-dtm=""> los efectos de la glucosa en el organismo con una ingente cantidad de datos obtenidos a partir de mediciones de azúcar en sangre tras la ingesta de distintos alimentos, combinados de formas diferentes o consumidos en momentos distintos del día y en estados emocionales dispares. Este trabajo sirvió de base para su libro La revolución de la glucosa (Diana Editorial, 2022), en el que desgrana su metodología y propone una serie de pequeños cambios cotidianos para mantener estables los niveles de glucosa. El manual ha sido traducido a 41 idiomas, pero el éxito no acaba ahí. La autora ha creado una comunidad digital global gracias a las redes sociales. Su cuenta de Instagram está a punto de superar los seis millones de seguidores con los que comparte nuevos hallazgos sobre alimentos y la mejor forma de incorporarlos a la dieta para que no se inflamen órganos, tejidos ni sistemas de nuestro cuerpo.