Los algoritmos de las redes sociales están impulsando aún más la culpabilización femenina por el mero hecho de existir
Nada más atravesar el espacio aéreo de Estados Unidos mis redes empezaron a llenarse de anuncios relacionados con la salud mental: “¿Te sientes agotada?, ¿las circunstancias te superan?, ¿te enfadas más de lo normal?”. A veces hace falta un movimiento brusco para tomar conciencia; en mi caso fue este viaje transatlántico el que me abrió los ojos....
Al principio interpreté que el algoritmo estadounidense, al pertenecer a un país quizá más avanzado —ya saben, el complejo patrio—, reflejaba la preocupación por la estabilidad emocional de sus ciudadanos. Para cada uno de esos síntomas se proponían soluciones más o menos instantáneas: podcasts, terapias online… así que, todo resuelto.
En pocas horas el bombardeo se volvió más agresivo y empezó a incomodarme, aquellos anuncios poco menos que te hacían sentir que tu hipotética irascibilidad, o tu fatiga, denotaban problemas más graves y que estabas siendo irresponsable si no buscabas una solución. Cotejé mis redes con las de mi marido y, para nuestra sorpresa, en las suyas no había ni rastro de todo aquello. Quizá Estados Unidos no era tan desarrollado finalmente.






