Tanto el polaco Andrzej Bargiel como el estadounidense Jim Morrison usaron cuerdas fijas y sherpas, y este último guías de montaña y oxígeno artificial, datos que sus patrocinadores han preferido disimular convenientemente
En apariencia, el presente otoño ha regalado dos de las páginas más brillantes de la historia del esquí alpino en las laderas del Everest. Pero muchos especialistas cuestionan los hechos y opinan que se trata solo de un espejismo: en realidad se ha dado una involución. El pasado 2...
3 de septiembre, Red Bull, patrocinador principal del esquiador polaco Andrzej Bargiel, anunció a bombo y platillo que este había efectuado el primer descenso integral del Everest sin ayuda de oxígeno artificial. En los titulares no se mencionaba que el esquiador alcanzó la cumbre a rueda de un pelotón de sherpas fijando cuerda y abriendo huella. Dicho dato fue reflejado en el comunicado oficial, pero relegado al fondo de la noticia, como un detalle sin importancia. Muy poco después, el 15 de octubre, National Geographic anunciaba: El descenso sobre esquís más importante de la historia, refiriéndose al completado por el estadounidense Jim Morrison en la cara norte del Everest. Recorrió el ‘supercorredor’ que une el Horbein con el de los japoneses, una línea de 2.800 metros de desnivel. Ningún comunicado de National Geographic, ningún post en las redes sociales de Morrison, aludía al uso, tanto en el ascenso como en el descenso, de oxígeno embotellado.







