Los lectores y las lectoras escriben sobre la violencia y la ultraderecha, la crisis económica de los ciudadanos y sobre evaluar la actitud en las aulas

Este jueves vivimos en Pamplona escenas de violencia que recuerdan a una época que parecía superada. La autoanunciada presencia de Vito Quiles en la Universidad de Navarra

-de-violencia-por-un-acto-no-autorizado-de-vito-quiles.html" data-link-track-dtm="">derivó en enfrentamientos con la policía, destrozos en las calles y al menos un periodista herido por decenas de radicales de la izquierda abertzale. Todo después de que la universidad suprimiera toda su actividad de la tarde y el agitador de ultraderecha cancelara su acto en el campus. Pero su presencia y su posterior espantada era lo de menos: una mera excusa para que cientos de personas uniformadas, coordinadas y con la cara tapada tomaran las calles, quemaran contenedores y sembraran el terror. Los radicales aprovecharon la ocasión para revivir épocas de violencia que parecían enterradas ya. Una violencia que va en aumento en los últimos meses, con la que parece que cada vez más jóvenes vuelven a estar de acuerdo y que es contrario a todo lo que representan las instituciones universitarias. Una violencia que, además, parece legitimar el discurso de los más radicales y que resucita fantasmas del pasado que parecían enterrados desde hace años. Una violencia que retrotrae a Navarra a los años de la kale borroka.