El homenaje a las 16 víctimas mortales por la caída de una marquesina en la estación de Novi Sad refleja la fortaleza de un movimiento estudiantil que se prepara como alternativa política

El zumbido de los drones que volaban sobre la multitud para tomar imágenes fue lo único que se oyó este sábado a partir de las 11.52, y durante 16 minutos, frente a la estación de Novi Sad. A esa hora, un año atrás, morían 16 personas al derrumbarse la marquesina en una infraestructura ferroviaria que acababa de reformar dos empresas chinas con subcontratas serbias. Gran parte de la sociedad registró ese hecho como una consecuencia lógica de años de corrupción y falta de transparencia. Todo un símbolo. Por eso, la conmemoració...

n del primer aniversario estuvo cargada de mensajes muy claros de rechazo al Gobierno, sin necesidad de pronunciar palabras desde el estrado ni exhibir pancartas.

Los estudiantes que iniciaron las protestas hace un año con las manos pintadas de rojo, pidiendo responsabilidades y bajo el lema de “la corrupción mata”, lograron reunir a decenas de miles de personas. Llegaron de forma pacífica desde varios puntos del país y se fueron de la misma manera: en silencio, sin líderes visibles en el estrado, tal como han actuado a lo largo de un año. Pero con un objetivo claro para los presentes: la caída del presidente, Aleksandar Vucic, del gobernante Partido Progresista Serbio (SNS, por sus siglas en serbio).