Alberto Ferreras |
Morales del Vino (Zamora) (EFE).- En España no resulta frecuente encontrar un cementerio de mascotas, pero los que hay «se visitan más que los de personas», según asegura el propietario de una de las últimas instalaciones de ese tipo puesta en marcha, Fernando Calvo, que detalla cómo es y cuánto cuesta un camposanto para animales de compañía.
Fernando Calvo abrió a principios de este año el cementerio ‘Huellas’ en el término municipal de Morales del Vino, en el alfoz de Zamora, tras más de un año de dar vueltas a una pregunta que le rondaba la cabeza y a la que quienes tenían animales de compañía no daban una respuesta clara: «¿dónde van las mascotas al morir?».
En la mayoría de los casos acaban incineradas de forma colectiva en crematorios, quienes lo desean pueden optar por pagar una incineración individual y quedarse con las cenizas de recuerdo, pero, como en los humanos, también existe la opción del enterramiento bajo tierra en una caja fúnebre y con una lápida para honrar su memoria.
Esos cementerios para animales de compañía, según la percepción de Fernando Calvo, se visitan incluso más que los de las personas, ya que son «los niños los que hacen que vengan también los padres a visitar la mascota» y los que motivan que se visiten «bastante más a menudo» que los cementerios para humanos.







