EL PAÍS accede a los informes que avalan la puesta en marcha en noviembre de un tramo que lleva cerrado tres años, y en los que se detallan 23 millones en indemnizaciones a los vecinos que han perdido sus casas

En el subsuelo de Madrid habita un monstruo que devora casas, y al que el Gobierno regional intenta controlar con sensores con láser, imágenes tomadas por satélites y una inversión multimillonaria: 171 millones de euros. Así consta en el Informe final sobre las actualizaciones integrales realizadas en la línea 7B, al que accedió EL PAÍS en aplicación de la ley de transparencia, y que pone negro sobre blanco el esfuerzo que ha supuesto reabrir en noviembre las tres estaciones del Metro que llevaban más de tres años cerradas tras provocar el derribo de 73 viviendas en San Fernando de Henares (40.000 habitantes) y obligar a mantener bajo vigilancia a otras

ana/madrid/2025-04-25/el-ejecutivo-de-ayuso-admite-la-culpa-del-metro-en-las-grietas-y-desperfectos-de-260-viviendas-y-se-prepara-para-indemnizar-a-sus-propietarios.html" rel="" title="https://elpais.com/espana/madrid/2025-04-25/el-ejecutivo-de-ayuso-admite-la-culpa-del-metro-en-las-grietas-y-desperfectos-de-260-viviendas-y-se-prepara-para-indemnizar-a-sus-propietarios.html" data-link-track-dtm="">260. Porque cuando Esperanza Aguirre, presidenta regional entre 2003 y 2012, impulsó a toda prisa este proyecto para que estuviera finalizado antes de las autonómicas de 2007, se estaba plantando la semilla de un desastre. ¿El problema? Que los trabajos para llevar el suburbano a Coslada y San Fernando alteraron el subsuelo, diluyéndolo al poner en contacto sal y agua, lo que provocó un progresivo hundimiento de los túneles por los que pasan los trenes, y de los cimientos de las casas de la superficie.