Saber qué firmamos cuando contratamos una hipoteca o comprender los distintos tipos de interés son algunas de las capacitaciones básicas que Banco Santander imparte en su programa de educación financiera. Gratuito y presencial, en el primer semestre de 2025 ya se han beneficiado de él más de 30.000 personas

La educación financiera no tiene demasiado que ver con criptomonedas, enrevesadas operaciones en Bolsa o inversiones en remotos fondos extranjeros. Es, más bien, una colección de nociones básicas relacionadas con la gestión de nuestro dinero que todos deberíamos manejar en el día a día. Por ejemplo: entender la letra pequeña de una hipoteca y tener claro qué estamos firmando, conocer la diferencia entre un tipo de interés fijo y un variable, comprender cómo la inflación afecta a los ahorros o tener clara la diferencia entre el salario bruto y el neto.

En España, aún falta camino por recorrer en este terreno: según un informe del centro de análisis financiero Funcas, el 27% de los hombres y el 30% de las mujeres admite carecer de conocimientos suficientes para gestionar sus ahorros. En la misma línea van las conclusiones del último informe del Banco de España sobre educación financiera, que señala que los jóvenes españoles están por debajo de la media europea y de la OCDE en las pruebas Pisa sobre cultura financiera.