Incluir el dinero en los temas de conversación entre amigos o compañeros ni es fácil ni es lo habitual. “Siento que hay mucho tabú para hablar de ello, o que hay mucho desconocimiento sobre las inversiones”, describe Marta Olmos (Madrid, 38 años) en conversación con otros participantes del nuevo proyecto de ING Inversión libre de mitos. Para Feliciano Sánchez (Ciudad Real, 43 años) es también una cuestión de miedo a ser juzgado: “Si digo que invierto o que he ganado o que he perdido la gente me lee como una persona codiciosa”.

Hablar de forma natural de dinero sirve también para desmontar falsas creencias que impiden que muchas personas se decidan a confiar en la inversión como una manera fiable de hacer crecer los ahorros. Repasamos los cinco falsos mitos más comunes sobre inversión que provocan ese efecto paralizante o autoexcluyente en los ahorradores.

Durante algún tiempo las inversiones estuvieron copadas por personas con un patrimonio económico solvente, con alto conocimiento financiero y dispuestas a correr riesgos en sus estrategias. La inversión se ha democratizado gracias a una mayor educación financiera de la sociedad, cambios regulatorios como normas que buscan mayor transparencia y protección del inversor y la irrupción de la tecnología que ha facilitado la contratación de productos financieros. Ahora cualquier persona puede empezar a invertir, da igual la cantidad, contribuyendo al crecimiento económico. “Con nuestras inversiones hacemos crecer a las empresas, si crees que el mundo será mejor en 10 años, invertir es una manera de colaborar”, dice Francisco Quintana, director de Estrategia de inversión de ING.