La técnica de ultrasonidos focalizados de alta intensidad logra eliminar o mejorar, en una sola sesión, síntomas de temblor esencial y de párkinson, abriendo un nuevo camino para tratar otros cuadros neurológicos y trastornos mentales
Hace apenas una semana, acostada en una camilla, con un marco que le inmovilizaba el cráneo y franqueada por una máquina de resonancia magnética en los bajos del Hospital Sant Pau de Barcelona, la vida de Lula Olmedo, de 68 años, empezó a cambiar. En poco más de una hora, experimentó cómo el temblor de sus manos, ese extraño síntoma que le había acompañado desde hace más de una década y que tan invalidante había hecho su vida, empezaba a desaparecer. “Fue mágico. Te cambia la vida. Mi escritura era ilegible, tomarme un café o beber agua era un calvario... Yo ya me veía en dos años dependiente de alguien. Pero esta intervención me ha cambiado la vida a mejor”, cuenta esperanzada.
Lula, que padece temblor esencial —un trastorno del movimiento del que se desconoce la causa y para el que el arsenal farmacológico es muy limitado—, es una de los miles de pacientes en el mundo que en los últimos años se han beneficiado de una técnica conocida como ultrasonidos focalizados de alta intensidad (HIFU). Este procedimiento, guiado por resonancia magnética, logra, de forma mínimamente invasiva, sin necesidad de cirugía, eliminar el temblor quemando con ultrasonidos un área disfuncional del cerebro. La técnica está aprobada para temblor esencial, enfermedad de Parkinson y dolor neuropático cuando el paciente no ha respondido a otras opciones terapéuticas, pero ya se explora también para tratar otros cuadros neurológicos y trastornos mentales resistentes. “Esta técnica es revolucionaria. Abre muchas posibilidades y ya se investigan nuevas dianas terapéuticas”, celebra Jaume Kulisevsky, director de la Unidad de Trastornos del Movimiento del Sant Pau, centro de referencia para este tipo de procedimientos y que acaba de incorporar el equipo más avanzado de la tecnología HIFU.






