La autora, de origen afgano, acaba de publicar en español ‘La frontera de los olvidados’, una novela donde mezcla autoficción y memoria colectiva para narrar las guerras de Afganistán desde la mirada de quienes han quedado al margen de la historia
“Cuando desde pequeño has visto que un ser humano puede matar a otro, es posible que ya no sientas nada ante la muerte”. La frase pertenece a La frontera de los olvidados (Editorial de Conatus, 2025), la novela recién traducida al español de la escritora iraní con raíces afganas Aliyeh Ataei (Zahedán, Irán, 44 años) en la que condensa las cicatrices invisibles que le dejaron criarse en un territorio en el que las líneas se desdibujan y en el que la violencia es un elemento más del paisaje. “A veces me llaman escritora iraní, otras, afgana; pero en realidad soy de la frontera”, dice Ataei, criada en Darmián. Esta ciudad, en el este de Irán y a unos 100 kilómetros de Afganistán, significa “irónicamente” en persa “entre” o en “mitad de”, apunta la autora.
“Tengo una relación tóxica con la frontera; la amo y la odio; es mi casa y también mi herida”, afirma en una entrevista con EL PAÍS el pasado lunes en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde intuye que esas paredes impregnadas de arte le aportan una calma que no siente en otros lugares. Ahora vive en Francia, pero las fronteras siguen siendo una de sus obsesiones. No son para ella solo líneas en el mapa. “Veo fronteras por todas partes, incluso ahora veo una frontera entre tú [en alusión a la periodista] y yo, entre hombres y mujeres, entre quienes hablan y quienes callan… Incluso en la libertad hay fronteras”.






