El partido de Puigdemont concluye que ya no resulta rentable en Cataluña tener tratos con Pedro Sánchez
El portazo de Junts per Catalunya a las relaciones con el PSOE busca abrir una ventana de oportunidad en Cataluña. El partido que preside Carles Puigdemont responsabiliza a los socialistas y a sus “incumplimientos” del fin de los tratos entre las dos partes, pero la dirección admite que ni que viniera una catarata de concesiones se plantearía dar marcha atrás y retomar las conversaciones con Pedro Sánchez. Detrás de esa confrontación anida la voluntad de Junts de resituarse en Cataluña para no perder el paso electoral. Los nacionalistas asumen que, de la mano del PSOE en el Congreso, no pueden hacer oposición al PSC de Salvador Illa, ni tienen manos libres para atacar a ERC por sus vínculos con los socialistas. Además, con su movimiento de divorcio Junts espera poder desacreditar las críticas que le lanza la fuerza de ultraderecha Aliança Catalana por ejercer un independentismo light y por su incapacidad, pese a los tratos que ha tenido con el Gobierno, para aplicar medidas contra la multirreincidencia o las ocupaciones de viviendas.
Desde que Carles Puigdemont comunicó, este lunes desde Perpiñán, la ruptura de las relaciones con el PSOE, alrededor de Junts per Catalunya se acumulan las preguntas. Y las hipotésis. Por ejemplo: si Pedro Sánchez tuviera una reunión con Carles Puigdemont, ¿podría restablecerse la relación entre las partes? Jordi Turull, secretario general de Junts, ya ha avanzado que esa foto, largamente pretendida por el expresidente catalán, ha dejado de tener valor y no ayudaría a hacer las paces. Junts no ve razones para replantearse el distanciamiento, “el tema es que ya no nos los creemos”, sintetiza Turull, y tampoco pretende buscarlas, porque el partido ya ha concluido que le interesa más alejarse de Sánchez que remendar la relación y exigirle más concesiones al Gobierno.









