Una jueza de Gijón reabre el caso a petición de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV), que sospecha que los cadáveres pueden estar en el interior de uno de los vehículos localizados en el fondo de la charca en Ribadesella
Maria Trinidad Suárdiaz, con 27 años, de origen asturiano, y Beatriz, su bebé de 13 meses, desaparecieron en 1987 en Matadeón de los Oteros (León). Allí residía la familia después de que ella interpusiera una denuncia por maltrato contra su marido, Antonio María de Silva, conocido como el Portugués. Un contrabandista de tabaco, de mal carácter ...
y que en los interrogatorios a los que fue sometido en ningún momento reconoció ser autor de una desaparición que siempre calificó como una marcha voluntaria de la que fue su mujer y su hija, según confirmaron a este periódico fuentes policiales.
Y aunque los hechos estén prescritos, no haya familiares vivos de las dos desaparecidas, salvo el Portugués que se encuentra ingresado en una residencia para mayores en Zamora, y pese al fracaso de las anteriores reactivaciones del caso, la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) ha pedido a la jueza de Instrucción número 4 de Gijón su reapertura al haber encontrado una nueva línea de investigación. Su objetivo se centra en la balsa de una explotación cerrada de fluorita en Berbes (Ribadesella). En ese lugar, los buzos de la Policía Nacional han localizado al menos dos vehículos en los que se sospecha, a raíz de testimonios de vecinos, que podrían estar los cadáveres de Maritrini y su hija.






