El cuerpo de una mujer asesinada y enterrada en cal viva en 1991 se conectó con la denuncia de una madre por la desaparición de su hija
Ocurrió hace 34 años, el 6 de enero 1991, y hasta este año la Guardia Civil no había podido identificar el cuerpo de la víctima de un asesinato al que todos llamaban el crimen de Reyes. El reconocimiento del cadáver ha sido posible gracias a nuevas técnicas científicas y hoy se sabe que se trataba de una joven de 24 años y vecina de Avilés, cuya desaparición no fue notificada a las autoridades hasta cinco años después.
Los agentes de la Guardia Civil, en mayo de 2024, reabrieron la investigación inconclusa sobre una mujer desaparecida y pronto conectaron el caso con la noticia de un periódico regional en la que se relataba un asesinato en la localidad de Barros en el que, casualmente, el cuerpo no había sido identificado. Aquella víctima había sido apuñalada y enterrada en cal viva la misma noche de Reyes de 1991, según relata una nota de prensa difundida por la Guardia Civil.
La Policía Nacional de Langreo, que estaba encargada de la investigación en aquel momento, había logrado detener a una persona por el crimen gracias a que su pareja, tras una discusión, decidió delatarlo. El supuesto asesino confesó luego a los agentes que esa noche había recogido a la víctima, que se encontraba haciendo autostop en una autovía de Oviedo. Según su relato, la mujer intentó robarle y en el forcejeo este la acuchilló. El hombre metió a la herida en el maletero y se dirigió a Barros, donde le contó a su pareja lo sucedido. Sin embargo, al abrir el maletero se encontraron con que la mujer había muerto desangrada, así que la pareja decidió enterrar el cuerpo en cal viva.






