Los especialistas han realizado un retrato robot de la víctima, que se cree fue madre, tenía unos 40 años y tenía tanto el pelo como los ojos oscuros

La sorpresa fue mayúscula. En abril de 2023, Bartolomé Gallego, jardinero de una urbanización recién construida a las afueras de Benahavis (Málaga, 9.244 habitantes), observó un extraño objeto en los límites del recinto. Al acercarse se llevó un susto: era el cráneo de una persona. Poco después, la Guardia Civil acordonaba el lugar, ubicado cerca de Marbella, y encontraba, allí mismo, una maleta con más restos óseos. Cerca había también ropa de mujer y un par de fregonas. Desde entonces los investigadores han intentado identificar a la víctima, sin suerte. Y tras elaborar un retrato robot, han decidido solicitar la colaboración ciudadana para intentar ponerle nombre y apellidos.

Los agentes de la Guardia Civil que se hicieron cargo del caso removieron cielo y tierra para identificar los restos. Tenían claro que eran de una mujer que, según los indicios recogidos, había tenido una muerte violenta. Sin embargo, no había forma de saber quién era ella exactamente a pesar de las pesquisas realizadas y las comprobaciones en las bases de datos de personas desaparecidas en Málaga y las provincias cercanas. Entonces solicitaron el apoyo de especialistas forenses y de la Unidad de Antropología Forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia. Estos, con ayuda de tecnología, han conseguido realizar una reconstrucción facial y el diseño de un retrato robot que, esperan, puedan facilitar conocer la identidad de la mujer.