Las ‘köttbullar’ de la tienda sueca de muebles cumplen 40 años, y solo en 2014 se consumieron casi 13 millones en sus restaurantes en España. ¿Están realmente buenas?
Dicen que los platos típicos son los que definen las culturas, y si por algún motivo no identificas la gastronomía sueca, Ikea lleva 40 años llevándola por bandera. Literalmente. ¿Quién no ha ido a comprar muebles al gigante sueco y ha acabado en su restaurante degustando esas adorables albóndigas? Con su palito con la enseña sueca, su salsa, su puré de patatas. Icónicas. Este plato llamado köttbullar es la receta estrella del país nórdico, y si tenemos en cuenta las 12.757.731 albóndigas que se consumieron en 2024 en España, igual pronto también son estrella aquí, si es que no lo son ya.
Desde que el chef sueco Severin Sjöstedt diera con la receta en 1985, tras 10 meses de pruebas, su catálogo de albóndigas no ha hecho más que crecer. A las clásicas de carne se le han sumado las de pollo, las de pescado, las de vegetales y las de proteína vegetal. Estas últimas saben exactamente iguales a las de carne, pero con sólo un 4% de su huella climática. Como están de aniversario, a estas cinco variedades se le suma el faláfel, que sinceramente no sé cómo no se les había ocurrido antes, ya que este alimento se suele servir con forma esférica. Esta variedad es algo que la española Karela Callado, residente en Suecia, agradece a la cadena; ya que da oportunidad a más gente de poder comer en Ikea. Puntualiza, eso sí, que “hay algunas tiendas en las que no las hacen”.






