Colegios e institutos afrontan dos jornadas seguidas de huelga por primera vez desde los ochenta por la falta de medios para atender a unos alumnos cada vez más diversos

Nerea Paz lleva siete años dando clase y este curso le ha tocado estrenarse como directora del colegio Vicente Otero Valcárcel de Carral (A Coruña) con una situación “sangrante”. El centro tiene a su cargo a decenas de niños con necesidades especiales y la Xunta solo les ha proporcion...

ado dos especialistas cruciales para atender a estos pequeños como se merecen: uno en Pedagogía Terapéutica y otro en Audición y Lenguaje. Son menos de la mitad de los seis que tenían el año pasado, todo pese a que el alumnado que los precisa ha aumentado, señala. El problema no acaba ahí: “Está acabando octubre y aún no tenemos cuidador. Los profesores estamos haciendo funciones que no nos corresponden por humanidad”.

Paz forma parte de los servicios mínimos decretados por la Consellería de Educación en la huelga de dos días convocada en toda la enseñanza no universitaria por el sindicato mayoritario CIG y por el Sindicato de Traballadores do Ensino de Galicia (STEG). Nunca desde los ochenta se habían marcado dos días seguidos de paro. Están llamados 30.000 docentes, desde Infantil a Bachillerato, pasando por Formación Profesional y por conservatorios, escuelas de idiomas y escuelas de artes. Las centrales convocantes sostienen que “el profesorado está al límite”, que “no aguanta más”, ya que los recortes de la gran crisis económica de hace 15 años no se han revertido y no dejan de sumarse más carencias.