La escuela Óscar Esplá de Alicante refleja el rápido aumento de estudiantes con necesidad de apoyo. Sus maestras luchan, pero la falta de medios les genera frustración y lastra el potencial del alumnado
Son las 8.30 y María Mola, tutora de primer curso en el colegio público Óscar Pla de Alicante, está en la sala de profesores. Las clases empiezan a las 9, pero varias de las maestras llegan una hora antes. “Así empiezas el día con un poco más de seguridad, teniendo las cosas listas, porque luego no da tiempo a nada”, comenta Mola. El Óscar Esplá es un colegio muy diverso, pero no es un gueto. Está en Los Ángeles, un barrio de clase trabajadora hecho en buena medida de edificios de ladrillo visto y toldos verdes. Sus aulas acogen desde hace tiempo a estudiantes cuyas familias proceden de medio mundo, y es un referente en la escolarización de alumnado con trastorno del espectro autista (TEA). ...
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Pero como el conjunto del sistema educativo español, especialmente en la enseñanza pública, en los últimos años ha vivido un boom de incorporación de chavales que, por distintas razones, necesitan apoyo educativo. En el conjunto de España, su número ha aumentado un 75%, según reflejó esta semana un informe de CC OO, mientras los fondos para atenderlos lo han hecho solo un 31%.






