El Ejecutivo sigue sacando leyes, como la Lecrim, convencido de que aún puede aprobarlas

El Gobierno no se ha dado por enterado de la ruptura que Junts, un aliado fundamental para completar la mayoría de la legislatura, planteó este lunes. Pedro Sánchez ha dado la orden de no contestar a Carles Puigdemont,

et="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2025-10-27/sanchez-insta-a-seguir-con-la-mano-tendida-a-junts-con-dialogo-y-voluntad-de-cooperar.html" data-link-track-dtm="">hablar de “mano tendida” y seguir como si nada. Y eso es exactamente lo que ha hecho el Ejecutivo al día siguiente de ese anuncio de ruptura, durante la rueda de prensa tras el Consejo de Ministros. En especial Félix Bolaños, un hombre clave porque es, con su mano derecha, Rafael Simancas, quien negocia directamente con Miriam Nogueras, la portavoz parlamentaria de Junts, y su equipo las votaciones en el Congreso.

Bolaños ha presentado este martes una norma que ha vendido como “histórica”, porque es una nueva ley de enjuiciamiento criminal -Lecrim- y sería la primera vez que se reforma completamente desde 1882, cuando se promulgó la que aún sigue en vigor con distintas modificaciones -hasta 80- a lo largo de los años.