La mayoría de países ha incumplido los plazos para presentar sus nuevos compromisos de reducción de sus gases de efecto invernadero
La lucha contra el cambio climático ha sido durante los últimos años punta de lanza del multilateralismo. Pero el avance de los populismos conservadores ha hecho que el compromiso de los países para frenar el calentamiento global esté atravesando uno de sus peores momentos. Prueba de ello es el incumplimiento mayoritario de los Gobiernos a la hora de presentar a tiempo sus nuevos programas de recorte de gases de efecto invernadero en el marco del Acuerdo de París. Pese a todo, el área de cambio climático de la ONU estima que los planes nacionales pueden llevar a una reducción del 10% de las emisiones en 2035.
Esa disminución, que ya parte de un ejercicio de optimismo de Naciones Unidas, dejaría en todo caso al mundo lejos de la senda necesaria para que el calentamiento global se quede dentro de los márgenes de seguridad establecidos en el propio Acuerdo de París. El gran pacto climático, que este 2025 cumple diez años, fijó que el incremento de la temperatura global no debería rebasar los 2 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales. Y, en la medida de lo posible, por debajo de los 1,5.








