La autora debuta con ‘Un adiós’, una novela en la que imagina la muerte de un monarca muy parecido a Juan Carlos de Borbón. Pero el funeral de Estado de ficción es solo una excusa para retratar una España muy real y que Arena conoce muy bien: la de las monterías, las corridas, los salones y las pastas de Embassy.

Bárbara Arena (Madrid, 1988) llevaba tiempo queriendo hablar sobre su España, la España del Club de Campo, los veranos en Comillas, las monterías, las corridas de toros, los salones elegantes y las pastas de Embassy. Cuando le ofrecieron escribir una entrega de los Episodios Nacionales coeditados por Lengua de Trapo y el Círculo de Bellas Artes, colección en la que se cuentan estos casi 50 años de democracia, no dudó en aceptar. “Mi clase social es muy literaria, da para...

mucha literatura: ambientes saturados, familias de toda la vida”, explica la autora, hija de un importante banquero y una conocida aristócrata. “Pero sentía que en las ficciones españolas se había tendido a caricaturizar al pijo. Encontraba pocos retratos que se ajustaran a la realidad que yo conozco. Quería enseñar mi España”.

El resultado de este striptease de clase es Un adiós, una novela en la que Arena imagina la muerte de un rey que se parece demasiado a Juan Carlos de Borbón -qué mejor forma de ir cerrando esta colección de episodios que revisita la historia reciente de este país-. El funeral de Estado de ficción es una excusa para desnudar a un personaje muy real y a su círculo, un entorno acomodado y cortesano que protegió al monarca durante muchos años a golpe de silencios y caprichos extravagantes.