“¿Puedo enseñar un poco el sujetador? Es nuevo y es tan bonito que me daría pena que no se viera…”, sugiere Bárbara Rey (Totana, Región de Murcia, 75 años) al fotógrafo durante la entrevista exclusiva con EL PAÍS para hablar de sus memorias. Y sin esperar a la respuesta, se desabrocha unos botones de su blusa de seda blanca y enseña un precioso sujetador de encaje finísimo. Hace décadas que colgó el látigo y las botas de domadora, pero

href="https://elpais.com/espana/2024-09-26/barbara-rey-juan-carlos-i-y-una-serie-de-television-fallida-el-detonante-de-unas-fotos-prohibidas.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/espana/2024-09-26/barbara-rey-juan-carlos-i-y-una-serie-de-television-fallida-el-detonante-de-unas-fotos-prohibidas.html" data-link-track-dtm="">Rey sigue siendo la ama del “circo” y controla como nadie a las fieras que la acechan. “También me gustaría que se viera esto porque soy muy española”, añade mientras levanta una muñeca en la que lleva una pulsera con los colores de la bandera de España.

En persona, María García García, Marita para sus amigos, no es igual que en pantalla. Es incluso mejor. Seductora, provocadora y, según le convenga, muy cómica o un poco dramática. Cuando habla, mira fijamente a los ojos y hace pausas en los momentos oportunos, creando suspenso como solo saben hacerlo quienes llevan toda su vida entreteniendo al público. Rey, María, Marita, lo ha sido todo en el negocio del entretenimiento: actriz de cine y teatro, vedete, cantante, presentadora de televisión, locutora de radio, domadora de elefantes, musa del destape y símbolo sexual de la Transición, la mujer más deseada del país y también la más odiada, reina del papel cuché, icono LGTBIQ+, imagen de UCD y hasta portavoz de Hacienda para la campaña de la renta. Ahora también puede decir que es escritora. El próximo 12 de junio publica su biografía, Yo, Bárbara (Plaza y Janés), un viaje de Totana a los despachos de La Moncloa y La Zarzuela, pasando por los platós de TVE y las portadas de Interviú.