Horarios flexibles, actividades en familia gratuitas y con el acompañamiento de artistas componen una oferta adaptada a los más pequeños
Al final del pasillo de la segunda planta del Museo Reina Sofía de Madrid, una niña de tres años y otro de cinco llevan unos 10 minutos doblando una hoja con dibujos y palabras que, con la ayuda de dos mediadores, consiguen convertir en un comecocos. Al cerrarlo, se forma el cuadro Un mundo, de Ángeles Santos. Una vez hecha la práctica, los dos, acompañados de su madre y una educadora, empiezan la aventura por el museo. El comecocos será su brújula por las salas hasta llegar al imponente cuadro que ideó a los 18 años una de las grandes representantes del surrealismo y el expresionismo español.
Delante de la obra, los hermanos juegan a encontrar en el cuadro las palabras que salen del comecocos. Mientras tanto, la mediadora les explica que la obra representa el mundo que la autora quería contarle a los marcianos. Unos minutos después, el tiempo que dura su atención, los niños buscan otro estímulo. En el camino de vuelta, el mayor reconoce el Guernica: “Lo vi con mi clase”. Los dos consiguen hacerse un hueco entre los adultos y buscan el caballo y el toro. Otros pocos minutos de atención y de regreso al punto de encuentro.






