Comesaña lidera al equipo de Marcelino ante los de Corberán, sumidos en la angustia
Qué lejos quedan ya aquellos años en los que el Valencia era el equipo grande y poderoso y el Villarreal un aspirante de pueblo que intentaba hacer su camino. Aquello ya es historia y hoy el conjunto castellonense habita en el territorio de la Champions mientras que su rival, sin fútbol ni fe, se desangra un poco más cada temporada, acechado un año más por el descenso. El conjunto de Marcelino, que conoce bien la casa, descubrió todas las vergüenzas de un equipo sin brillo ni personalidad que ya no se salva ni en Mestalla.
El recuerdo de la dana, un año hace ya de aquella tarde-noche desgarradora, volvió a pellizcar el corazón de los 45.000 aficionados que llenaron Mestalla, que se emocionaron durante la interpretación del himno regional con instrumentos de cuerda y que luego se estremecieron con un minuto de silencio realmente conmovedor. El Valencia quiso rendir homenaje a los 299 muertos por aquella tragedia y, con la complicidad del Villarreal, que no le importó usar su segunda equipación, vistió los colores de la Senyera. Los dos equipos salieron al césped acompañados por niños que venían de aquellos pueblos devastados que amanecieron el pasado 30 de octubre marrones y completamente transformados por el agua, el barro y las cañas. El miércoles se cumple un año y nadie consigue olvidarlo.






