La arquitectura que se adapta al clima y reduce la factura energética se postula como baluarte para cumplir con la UE
Viviendas que apenas consumen energía —haciendo una equivalencia pueden llegar a gastar como un mechero—, que aseguran la habitabilidad durante olas de calor sin necesidad de un aporte masivo de electricidad y que contribuyen al bienestar de los que viven en ellas. No son unicornios; existen y su construcción no es ni un euro más caro respecto al modelo de edificación convencional. La clave de estas casas está en el uso de la arquitectura bioclimá...
tica, una forma de hacer que va mucho más lejos que la mera eficiencia energética.
Javier Neila, doctor arquitecto y catedrático emérito de la Universidad Politécnica de Madrid, explica en qué consiste: “Esta arquitectura tiene en cuenta las características del clima donde se ubica, protegiéndose de los aspectos negativos de ese clima y aprovechando los aspectos positivos”. Su objetivo, dice, es reducir el consumo energético y mejorar el confort térmico y ambiental de las personas que habitan en esos edificios. “Hay una relación respetuosa y funcional con el clima y el emplazamiento”, prosigue Laureano Matas, secretario general del Consejo Superior de los Colegios de Arquitectos de España (CSCAE).






