La circunscripción de Caerphilly llevaba votando a la izquierda más de un siglo. Ahora la victoria ha sido para los nacionalistas, y la ultraderecha populista pasa del 2% al 36%

Hay elecciones en el Reino Unido cuyos efectos prácticos son mínimos pero que pueden tener una importancia simbólica cercana a un terremoto. La circunscripción galesa de Caerphilly, tierra histórica de mineros, había votado mayoritariamente a la izquierda durante más de un siglo. Hasta ahora. En la madrugada de este viernes, el escrutinio de los comicios parciales celebrados la víspera otorga su escaño autonómico a Lindsay Whittle, el candidato del partido nacionalista Plaid Cymru, que obtiene una mayoría aplastante del 47%. Hace cuatro años se quedó en el 28%.

El laborismo pierde por primera vez esta plaza. Pero lo que es más humillante y preocupante para el Partido Laborista del primer ministro, Keir Starmer, lo que ha hecho sonar las voces de alarma después de esta elección, es que el segundo partido más votado ha sido Reform UK, la propuesta populista de ultraderecha de Nigel Farage, que ha ascendido de un irrelevante 2% a un 36% del voto.

Los laboristas, que lograron cómodamente el escaño hace cuatro años con un respaldo masivo del 46%, han obtenido apenas un 11% en esta votación. El Partido Conservador, marginal en esta región pero que en las pasadas elecciones autonómicas aún logró arañar un 17% del voto, se queda en un raquítico 2%.