El político y empresario, que falleció a los 88 años, era un referente de la generación que hizo la transición a la democracia
Francisco Pinto Balsemão, ex primer ministro de Portugal en los inicios de la democracia y fundador del semanario Expresso antes incluso del fin de la dictadura, murió este martes en Lisboa a los 88 años. “No me apetece morir, pero soy consciente de que mi tren está a punto de llegar a la estación. Estoy preparado para eso”, afirmó en el último episodio del pódcast Deixar o Mu...
ndo Melhor, donde entrevistó a 49 protagonistas de la vida portuguesa. En el último episodio, donde Pinto Balsemão se convertía en el entrevistado, hacía la confesión de una mente lúcida: la muerte no le seducía en absoluto, pero estaba dispuesto a irse en paz. Para llegar ahí vivió una larga vida en la que combinó el paso por la historia en mayúsculas como político de primera fila con un hedonismo vitalista que le hizo seguir tocando la batería hasta los últimos años. El Gobierno prevé reunirse este miércoles para decretar luto oficial.
El fallecimiento del político, periodista y empresario es también casi la despedida final de la generación que protagonizó la transición hacia la democracia, donde la figura de Pinto Balsemão emergió con audacia. Nació en Lisboa el 1 de septiembre de 1937 en una familia burguesa y educado en un ambiente elitista, eligió apartarse del régimen que beneficiaba a círculos como el suyo. Al principio, tal vez con ingenuidad, intentó hacerlo desde dentro, participando en el Parlamento de la dictadura como representante del Ala Liberal. De aquellos días son gestos desafiantes como la visita a presos políticos comunistas en Caxias o Peniche, prisiones que gestionaban la policía política. Tras comprobar la inutilidad de la vida parlamentaria bajo las reglas de una dictadura, el político se volcaría en su otra gran pasión, el periodismo.






