Siete centros rechazan una oferta de la Casa Blanca de concederles financiación preferente a cambio de suprimir las políticas “antiamericanas y anticonservadoras”
Las universidades de élite de EE UU se plantan ante el intento de la Administración de Donald Trump de controlarlas. La presión del Gobierno republicano ha ido desde hace meses en aumento: primero, con el combate al supuesto antisemitismo en los campus como respuesta a la guerra de Gaza; luego, la exigencia de derogar los criterios de diversidad en la admisión y contratación y, finalmente, la invitación a suprimir todo lo que huela a “antiamericano” y “contrario a los valores conservadores”. Este último intento es el núcleo de la propuesta que la Casa Blanca hizo a principios de mes a nueve importantes universidades: una financiación favorable si los centros abjuran de su liberalismo (y por extensión, de su libertad académica). Siete han rechazado la oferta.
La última, este lunes —cuando se cumplía el plazo—, ha sido la Universidad de Arizona, que se sumaba al prestigioso MIT, la Universidad Brown, la Universidad del Sur de California, las de Pensilvania y Virginia y el Dartmouth College. Todas estas instituciones han rechazado la propuesta por considerar que compromete seriamente los principios fundamentales que animan la educación universitaria. “Principios como la libertad académica, la financiación de la investigación basada en el mérito y la independencia institucional son fundamentales y deben preservarse”, ha dicho el rector de la Universidad de Arizona, Suresh Garimella, en un comunicado dirigido a la comunidad universitaria. “Por eso, la universidad no ha aceptado los términos esbozados en el borrador de la propuesta”.







