La iniciativa nació para financiar las necesidades económicas de un joven en proceso de transición de género y prepara nuevos proyectos

La idea surgió a la vuelta de una quedada de un grupo de adolescentes para dar de comer a una colonia de gatos en el barrio de Abetxuko, en Vitoria. “Yo comenté que necesitaba unos binders”, explica Dani, de 18 años (un nombre ficticio, como el de resto de jóvenes de esta información que han pedido preservar su identidad). Dani está en un proceso de transición de género y no tenía el dinero suficiente para hacerse con unos binders, un tipo de prenda compresora diseñada para aplanar el pecho. “Disimula el pecho y te ves mejor, te encuentra...

s más seguro y te ayuda a mejorar psicológicamente”. A ese gasto había que sumar, además, el coste de los desplazamientos al hospital de Cruces, en Barakaldo (Bizkaia), para acudir a la unidad de identidad de género del Servicio Vasco de Salud (Osakidetza). Era un desembolso al que le resultaba difícil hacer frente. Su amiga Minerva, de 14 años, propuso hacer camisetas y venderlas. La idea fue tomando forma en la pandilla y, con la ayuda de la red de educación de calle del Departamento de Políticas Sociales del Ayuntamiento de Vitoria, nació el germen de una caja de resistencia LGTBIQ+ que ya está en marcha y ha ampliado sus objetivos.