Depende de a qué hora te den una noticia, te puede sonar a música celestial

No sé si lo recuerdan ustedes, porque fue antes del verano, ergo hace cinco siglos (desde la pandemia andamos con la noción del tiempo averiada), pero este año nos quedamos sin corriente un día entero. Digo yo si es por eso que el presidente del Gobierno, quien aquel día no tranquilizó a la opinión pública hasta casi el atardecer (cuando el claroscuro ya jugaba con el ánimo de las familias y el Consejo de Ministros empezaba a parecer un cuadro de Caravaggio),

a-estacional-desde-2026.html" data-link-track-dtm="">salió ayer a primera hora del lunes a insinuar que nos va a devolver horas de luz.

Debo reconocer que cuando a las ocho de la mañana llegó a mis oídos esa voz de Troy McLure aseverando con solemnidad que “los expertos están de acuerdo en que el cambio horario trastoca los cambios biológicos” iba arrastrando los pies hacia la cocina maldiciendo mi sino currela, de manera que todo lo que decía me sonaba a posibilidad de ampliar horas de sueño y por tanto, a música celestial. Alguien en las redes sociales -ese invento tan radicalmente democrático que da palabra hasta al más pirado del pueblo, que puede ser a la vez el más sabio- le contestó: “Lo que trastoca los ritmos biológicos es no poder pagar el alquiler”.