La pinacoteca permanece cerrada al día siguiente del espectacular robo que sustrajo ocho piezas de las colecciones imperiales de incalculable valor
Un informe del Tribunal de Cuentas francés, previo al robo de este domingo en el Louvre, había detectado fallos en la seguridad del museo parisino, del que un grupo de encapuchados sustrajo ocho joyas de las colecciones imperiales de “valor incalculable”.
El documento, cuya versión completa se publicará a principios de noviembre y que ha sido adelantado este lunes por el diario Le Figaro, señala retrasos “considerables” y “persistentes” en la puesta al día de las instalaciones técnicas del museo más visitado del mundo. En el sector Denon, donde se encuentra la Galería de Apolo —donde se produjo el robo—, así como La Gioconda, un tercio de las salas no cuenta con ninguna cámara de vigilancia. En el sector Richelieu, tres cuartas partes de las salas carecen de equipo de videovigilancia.
En cinco años, solo se han instalado 138 cámaras adicionales en el museo. Apenas más de un tercio de las salas dispone de al menos una cámara, señala el Tribunal de Cuentas, que también lamenta la falta de voluntad de la dirección del museo. A pesar de un presupuesto anual de funcionamiento de 323 millones de euros, “los montos comprometidos son de escasa magnitud en relación con las necesidades estimadas”, subraya, aludiendo a “una tendencia a convertir el inicio de las obras en una variable de ajuste presupuestario”.















