La policía migratoria se ha convertido en una de las agencias federales con más poder y recursos
En los primeros 10 meses de la segunda presidencia de Donald Trump, que se cumplen este lunes, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha pasado por una brutal transformación, convirtiéndose en una de las agencias federales con más poder. La policía migratoria ha multiplicado su presupuesto significativamente en comparación con el de 2024 y está llevando a cabo una contratación masiva de agentes, a la vez que ha ampliado significativamente sus acuerdos de colaboración con cuerpos policiales estatales y locales, ha habilitado nuevos centros de detención y ha lanzado redadas y operativos a gran escala en algunas de las principales ciudades del país. Todo con el fin de cumplir con la promesa de campaña de Trump: ejecutar la “mayor deportación de la historia”.
La expansión del ICE ha sido posible, en gran parte, gracias a la reforma fiscal del presidente aprobada en julio pasado. Bajo la llamada “gran y hermosa” ley del republicano, se asignaron 170.700 millones de dólares para la implementación de proyectos y leyes migratorias durante los próximos cuatro años. El ICE recibirá 75.000 millones de dólares en ese periodo, de los cuales 45.000 millones se utilizarán para construir nuevos centros de detención para inmigrantes y casi 30.000 millones para reclutar más agentes e implementar los objetivos migratorios de la Administración Trump.






